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    Para qué practicamos Yoga

Para qué practicamos Yoga
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Priomera Serie de Ashtanga
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A  través de la práctica yoga podemos crear un espacio interno para transformar nuestra vida día a día.

No te detengas hasta que encuentres lo que buscas.

En los últimos años, las disciplinas de relajación han  experimentado un exitoso auge en la cultura occidental. Es el caso del yoga, una práctica muy antigua que tiene su origen en la India, en la que se incluyen una serie de posturas físicas y ejercicios de respiración que ayudan a preservar la salud. Esta disciplina es especialmente útil en la actualidad, ya que nos ayuda a liberar el estrés con el que vivimos y a a mantener una buena salud. Se ha esparcido por todo el mundo a un grado tal que lo han tomado  como si fuera originario de los propios lugares  donde se practica, arraigándose de tal manera  que  actualmente cualquier  persona con deseos de vivir con mayor tranquilidad  y  acercarse  lo más possible a una vida sana  ha recurrido a la práctica del yoga. La mayoría de los estudiantes principiantes dirán que hacen yoga para quitarse el dolor de espalda, volverse más flexibles o eliminar el estrés de sus vidas, respuestas relativamente sencillas pero pocas personas son conscientes de todos sus beneficios a nivel físico, mental y espiritual. Muchos estudiantes carecen de claridad en cuanto a su intención por el cual practican yoga, es probable que después de asistir a varias clases sigan pensando en que el yoga les ayuda solamente a estirar la espalda o las piernas y eso es totalmente cierto pero sería mucho más enriquecedor si puedieran conocer un poco más a fondo todo lo que el yoga tiene para ofrecerles.


Quizá tenemos la gran fortuna de tener esta maravillosa heramienta para la vida que es el yoga, pero ¿para que practicamos? La respuesta está en el significado de la palabra misma “unión”. Seguramente lo has escuchados muchas veces, la unión de nuestro cuerpo con nuestra mente y escencia o ser interior. El cometido del Yoga es aquietar las fluctuaciones mentales e ir más allá de los pensamientos logrando así un estado de plenitud, presencia y unión con todo lo que nos rodea. En un principio la practica de yoga y nuestra vida parecen totalmente alejadas una de la otra, practicamos por hora y media y luego nos olvidamos, pero conforme nos adentramos más en la práctica empezamos a darnos cuenta que las dos, inevitablemente empiezan a fundirse y es aquí cuando el yoga empieza a dar fruto a un nivel más profundo. “La vida es Yoga” como lo dice Sri Aurobindo, el gran sabio indú del siglo XX. Así que se trata de una union más que nada a nivel espiritual, de la reunificación del cuerpo, la mente y el ser interior. Mucha gente vive como si estuviera dormida en la vida, sin llegar siquiera a sentirla, vivien y actúan mecanicamente, todas sus acciones, conversaciones, trabajos, y movimientos  podrían ser indistintamente realizadas por maquinas. Sin realmente quererlo esta mecánica eternamente ininterrumpida es lo que les impide llevar una mayor conciencia  a la propia vida, reconocer y sentir su estado de ánimo, su alegría o su tristeza. Sin embargo, existe otro tipo de persona: el ser humano consciente que camina, busca, se pregunta e indaga acerca de sus pensamientos, de sus palabras y de sus acciones. Seguramente hay un momento en la vida en que esa persona se toma el tiempo para empezar a escucharse a si mismo y un momento en el que surge el anhelo por transformarse. Entonces, un día tiene la fortuna de poder sonreír. Y la sonrisa es profunda y eterna, porque proviene del centro de su ser. En ese día, esa persona habrá dado un primer gran paso hacia sí misma y su vida habrá cobrado sentido. Aquí se inicia el camino. A partir de ahora, tendrá que elegir entre los múltiples caminos que conducen a la meta y se verá obligada a avanzar, paso a paso, a través de escarpados acantilados, hermosos jardines o tempestuosos mares. En este sentido las posturas de yoga y técnicas de respiración nos acercan a este espacio de unión además de llenarnos de beneficios a nivel físico y mental. La práctica regular de yoga nos vuelve concientes de nuestro cuerpo, de nuestras emociones y de nuestros pensamientos creando un espacio para la transformación personal. Conforme observamos y estamos atentos a nuestros pensamientos, tanto positivos como negativos, nos volvemos capaces de observar con claridad nuestro estado interior que es de dónde surge el poder creativo. Es una práctica que require constacia pero más que nada, amor por uno mismo. Cada acción en nuestra vida por más sencilla que parezca como lavarnos las manos, pagar una cuenta de banco, o dar un paseo en bici se puede volver una oportunidad para acceder a ese espacio y estar atentos a nuestra actitud y a nuestros motivos por los cuales realizamos las cosas.


Si somos una de esas personas que se identifica con esta búsqueda significa que hemos dado un paso hacia nosotros mismos, en la dirección que marca nuestra propia brújula. Sin que nadie piense por nosotros ni decida por nosotros. Un pequeño paso que nos conducirá por la más increíble de las sendas, hacia la aventura más sorprendente: el conocimiento de nuestro cuerpo, el control de nuestra mente, el reencuentro con el ser interior. Se ha hablado mucho del yoga y se le han asignado nombres exóticos que lo hacen atractivo pero que, al mismo tiempo, poca gente conoce: hatha, ashtanga, vinyasa, iyengar, kundalini... Se mencionan diferentes tipos de yoga, de asanas o posturas, de pranayama o respiración y de técnicas de meditación. Y las personas que se sienten interesadas, muchas veces se desaniman al no saber por dónde empezar. Existen, además, miedos causados por el desconocimiento de que el yoga podría estar vinculado con una religion o secta pero es importante tomar en cuenta que el yoga es tan  personal que se puede adaptar a cualquier creencia o religion, incluso hay personas que llegan a entender major su religion a través del conocimiento del yoga.


En términos prácticos el yoga nos ayuda a mantener una buena salud, permite combatir o prevenir ciertas enfermedades, nos mantiene activos conforme los años pasan y nos enseñan a enfocar nuestros pensamientos y acciones. Las posturas de yoga proporcionan un suave estiramiento que lubrica las articulaciones, los ligamentos, los músculos y los tendones, además, ayudan a liberar tensiones e intentan estimular la vida del corazón, de los pulmones y del sistema circulatorio.


La respiración que se utiliza en la práctica de yoga, lenta y consciente, nos conduce a un estado de enfoque, el 'Prana' se canaliza, es decir, una energía que se encuentra en el aire y en los alimentos con la finalidad de conseguir un estado de tranqulidad que nos permita realizar las actividades cotidianas de forma óptima. Además se lleva a cabo el proceso de oxigenación de la sangre de forma muy completa, que contribuirá al buen funcionamiento del resto del cuerpo.


Todos tenemos un camino por andar, varias lecciones que aprender y un ser interior que reencontrar. El compromiso con nosotros mismos y con nuestra vida puede dar sentido a ese llamado que, desde el centro del corazón, tantas veces la hemos escuchado sin que comprendieramos de qué se trataba o porqué estaba pasando. Una vez que hemos decidido empezar a caminar tenemos que elegir, cuidadosamente por dónde. El yoga es una de las opciones posibles. La mayoría de las escuelas ofrecen una clase de prueba gratuita y es interesante probar algunas de las diferentes alternativas puesto que cada persona es única de acuerdo a sus necesidades, expectativas y sobre todo en su llamado interno. Hay profesores que ofrecen clases intensas en las que se trabaja concienzudamente cada postura para lograr la perfección de la misma; otros maestros combinan las asanas o posturas con la meditación, la relajación y los ejercicios de respiración o pranayama; otros cantan mantras y recitan algún tipo de oración al inicio de la clase,; incluso hay los que realizan un yoga dinámico que enlaza series de asanas con el fin de agilizar y fortalecer los músculos. Pero, en mi experiencia es que si buscas encuentras.


El mejor consejo es que no te detengas hasta dar con la práctica que se adapte a ti. Porque esa será la que abrirá la puerta de tu camino. Porque esa te permitirá ser constante, condición fundamental si realmente se quiere avanzar por ese sendero. Y, ¿cómo sabes que la has encontrado? Sencillamente, lo sabes. Porque, de pronto, te encuentras experimentando un bienestar antes desconocido. Porque, sin razón alguna, sonríes. Porque te levantas por la mañana dispuesto a tener un gran día. Porque sabes descubrir la fuerza para enfrentarte a los problemas. Porque tienes un centro. Porque aprendes que eres luz y que, como tal, puedes resplandecer. Sin embargo hay que tomar en cuenta que el yoga no es una varita mágica que convierte las penas en alegrías, lo negro en blanco, las lágrimas en sonrisas. Es, más bien, un trabajo diario en el que el practicante tendrá que comenzar a escuchar su cuerpo y su ser interior. Empezará a ver cuáles son las cosas que le atan, los obstáculos de su su propio cuerpo o su propia mente que impiden la conección con la felicidad. El estudiante de yoga empezará a darse cuenta de que su ego lo tiene esclavizado. Este es el primer paso del camino interior. Porque, a partir de aquí, esa persona ya no puede hacer otra cosa que comprometerse. Y es un compromiso importante, tal vez el más importante de su vida, puesto que implica ser fiel a si misma, al más profundo anhelo de su ser. Y es un compromiso que no tiene vuelta atrás porque, si abandonas, si te cansas y caes, tu vida nunca volverá a ser como antes. Es duro pero gratificante. Cómo sabemos tu cuerpo se vuelve más flexible, tu mente se serena, tu vida se pacifica. Tu corazón agradece. Requiere sinceridad, autobservación, y trabajo diario. Requiere paciencia y constancia. Sin embargo, has vislumbrado tu luz, así que lo único que quieres es resplandecer.


Susana Salinas.
Instructora de yoga.
Lic. en Lengua y Lit. Inglesa.

 

 

 

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